Salomon Sense Ultra 3 SG en la Salomon 4 Trails: Cuarta Etapa

Landeck – Samnaun

44.5 kms y 2844 mts. de desnivel positivo acumulado. Estas son las cifras que nos hacen refugiarnos entre las sábanas unos pocos minutos tras sonar el despertador. Durante este tiempo, más que descansar, hacemos un esfuerzo de mentalización a fin de convencernos de que, por muy cansados que nos sintamos, “es lo que hay”..

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Lo cierto es que es el peor momento del día, ya que, una vez empezamos a activar el cuerpo y darle un abundante y primordial desayuno, las sensaciones van mejorando. De todos modos ¡serán casi 45 kms. con también casi 3000 mts. positivos! Lo que viene as ser un maratón de montaña de los considerados “durillos”. Además, para aderezar el tema un poco más, la altitud alcanzada en las dos subidas principales superará los 2400 mts.

Una vez asumida nuestra tarea, nos preparamos para afrontar la etapa reina con nuestras Salomon Sense Ultra 3 SG, las cuales aparentan mantenerse en perfectas condiciones para acompañarnos durante el último reto de la 4 Trails.

El día, una vez más, se presenta nublado aunque, por suerte, en Landeck no llueve y la temperatura se mantiene en unos valores confortables. Algo de agradecer, ya que el cansancio acumulado sumado a la altitud en la que tendremos que mantenernos largo rato haría más complicado sobrellevar la etapa en caso de tener que lidiar con frío, lluvia y/o nieve.

A las 7 en punto nos ponemos en marcha. Por suerte el ritmo que se impone nada tiene que ver con el observado en las etapas precedentes. El que más o el que menos, acusa la fatiga y, ante lo que tenemos por delante, conviene guardar fuerzas.

Como viene siendo habitual, no tardamos en comenzar a ascender. La subida a acometer es muy respetable, ya que desde los poco más de 800 mts. de altitud en que nos encontramos, alcanzaremos los 2432 mts. de Fisser Hosch en, en teoría, 11 kilómetros. En este lugar está ubicado el primero de los avituallamientos.

S4T4thstege2Esta subida, aparte de exigente, se hace bastante tediosa, ya que abunda el camino forestal ancho y las pistas de esquí. A su vez, lleva a engaño, ya que, guiándonos por nuestro GPS, el gran edificio en el cual estaba ubicado el avituallamiento finalmente estaba situado unos kilómetros más lejos de lo marcado. El caso es que la coronación de este punto se hace de rogar, pero lo bueno es que no tenemos nada relevante que argumentar acerca del comportamiento de las Sense Ultra 3 SG. Siguen ofreciendo las magníficas prestaciones de jornadas anteriores sobre unas variedades de terreno en las que ya hemos tenido oportunidad de probar su funcionamiento.

Una vez superado este punto y habiendo aprovechado el avituallamiento para rehidratarnos y comer algo, enseguida nos damos cuenta de que empieza lo bueno. El descenso de 500 mts. de desnivel negativo que nos aguarda es realmente divertido. Tiene un poco de todo, pero sobre todo, tramos en los que las piedras, el barro y la hierba son los componentes predominantes. Una vez más, sentimos que la maniobrabilidad y agarre sobre barro son sobresalientes. La ausencia de algunos clavos no es perceptible y los tacos siguen cumpliendo su función como el primer día. Al menos así lo percibimos. Tan solo hemos de tener cierta precaución sobre roca mojada, ya que, como ya sabemos, su grip es un tanto limitado sobre esta superficie.

Cuando por fin llegamos a Kölner Hutte, zona de esquí situada a poco menos de 2000 mts. de altitud, sin apenas descanso comenzamos a ascender por una camino ancho primero y un single-track de fuerte inclinación después que nos conduciría hacia una zona de montaña un tanto apartada de la civilización y de una enorme belleza. Tras descender de nuevo un par de kilómetros y dejar a nuestra izquierda una pequeña e idílica cabaña, volvemos as4t_4stage7 subir, pero ahora el perfil se suaviza, lo que nos permite alternar correr con caminar (aunque hacemos bastante más lo segundo que lo primero), hasta que, tras un largo trecho, divisamos el segundo de los avituallamientos, situado en un imponente collado. Justo antes de llegar a él atravesamos un pequeño nevero, lo que nos indica que, conforme ganemos altura, la nieve se sumará con casi total seguridad a la fiesta. Ahora nos encontramos a 2587 mts. de altitud y se nota un poco de frío. Afortunadamente en el avituallamiento disponemos de caldo, lo que nos ayuda a entonarnos y continuar la marcha con la agradable sensación de haber repuesto energías con efectividad.

Tras cruzar el collado Arezzjoch, sin ambargo, aun no hay nieve. Descendemos un pequeño tramo en el que tendremos que superar una parte de losas de piedra que requerirán toda nuestra atención. Una vez realizado ésto, la nieve, esta vez sí, va apareciendo en nuestro camino. A veces mezclada con el barro y otras veces hemos de lidiar con una buena capa de manto blanco. El caso es que, al igual que sucedió la primera vez que nos tuvimos que pelear con el barro, las prestaciones de las Sense Ultra 3 SG sobre la nieve nos maravillan de un modo parecido. Desde el principio demuestran un buen agarre y tracción pero, cuando el deslizamiento se hace inevitable por las condiciones de la nieve, el deslizamiento que se produce tampoco es muy prolongado, ya que la suela termina por ofrecer la resistencia suficiente como para “morder” la nieve y detenerse antes de desequilibrarnos por completo. A su vez, la estrecha horma también ayuda a penetrar en ella, lo cual resulta más conveniente para lograr tracción.

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Collado Arezzjoch al fondo

Lo cierto es que la confianza que nos están otorgando por aquí facilita que vayamos adelantando a un número considerable de corredores, lo cual se hace aun más acentuado cuando, al fin, coronamos el Ochsenscharte (punto más elevado de toda la Salomon 4 Trails – 2787 mts. de altitud) y comenzamos a descender por un pasillo de nieve que ofrecía una inclinación entre leve y moderada. En este terreno estamos disfrutando de lo lindo, ya que las Sense Ultra 3 SG nos permiten correr controlando los derrapes con cierta facilidad. De hecho, es tal el disfrute, que nos olvidamos s4t_4stege6completamente de los dolores musculares y “nos venimos arriba” imponiendo un ritmo realmente elevado, dada la tecnicidad del terreno.

Por suerte para nuestros cuádriceps, al cabo de un rato de perder desnivel, el perfil se convierte, por unos metros, en un falso llano que nos permite darle tregua a nuestras piernas y recuperarse del esfuerzo realizado. A su vez, la nieve va desapareciendo progresivamente, reemplazándose por el barro, la hierba y las piedras. Algo a lo que ya estamos totalmente habituados.

De todos modos, no tardamos en conectar con un camino forestal en moderada pendiente y salpicado de pequeñas piedras. Quedan apenas 15 kilómetros, de los cuales algo más de la mitad serán de bajada. Apretamos los dientes y nos conjuramos para hacer corriendo lo que resta de etapa. Este convencimiento nos lleva a avanzar varias posiciones en este sendero, ya que muchos corredores llevan los cuádriceps al rojo vivo y ya demasiado castigados después de la paliza de los días anteriores. Por fortuna, no es nuestro caso. Nos sentimos bien de piernas y las Sense Ultra 3 SG ponen su granito de arena al mantener nuestra fascia aislada de unas piedras sueltas que resultarían realmente dolorosas al clavársenos en la planta de los pies.

La fiesta del descenso termina a la vez que e llegamos al último avituallamiento, situado justo en la frontera con Suiza. Nos detenemos fugazmente para rellenar un poco los sof flask y salimos “flechados” hacia la meta, de la que nos separan tan solo 8 kilómetros. Aunque la distancia no es elevada, se hace realmente duro. Contínuos toboganes nos invitan a caminar en las subidas y a reservar en los llanos, pero lo tenemos claro. Nuestro propósito es firme de mantenernos corriendo en todo momento. La agilidad y ligereza de las Sense Ultra 3 SG nos ayuda a ello, sobre todo teniendo en cuenta que el terreno que pisamos es mayoritariamente de asfalto. Solo hay unas zapatillas que nos inviten aun más a correr que las Sense Ultra 3 SG y estas no son otras que las Sense o las Sense Ultra originarias.

Gracias a esta determinación, aun alcanzamos más corredores que, extenuados por el esfuerzo y por el calor reinante (al fin hace sol y calor), han decidido caminar buena parte de este último trecho. Nosotros seguimos a lo nuestro, soportando la dureza de estas constantes subidas y bajadas cortas pero con el centro de Samnaun como punto fjado en el que finalmente dejaremos de correr.

Por fin, y tras casi 45 kms. de etapa, cruzamos la línea de meta. Las sensaciones cuando uno culmina un reto así son contradictorias. Por un lado, la alegría del reto conseguido, pero por otro, el saber que al día siguiente ya no habrá que realizar la rutina habitual hace que la sensación se entremezcle entre el alivio y la “morriña” porque en los días sucesivos no vamos a experimentar las mismas intensas sensaciones. Al fin y al cabo hemos estado cuatro días realizando no solo una carrera, sino que hemos estado también disfrutando del ambiente y los paisajes que más nos gustan, arropados por una organización que calificamos, sin ninguna duda, con un “11 sobre 10” y esto es inevitable echarlo menos…

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En lo que respecta a nuestras sufridas Salomon Sense Ultra 3 SG, aquí os dejamos el vídeo, a pie de meta, en el que os describimos su estado general tras esta verdadera prueba de resistencia, tanto para las zapatillas como para nosotros 🙂

También, el vídeo realizado por Sportvicious, que os ayudará a haceros una idea de lo que significó completar esta última etapa de la Salomon 4 Trails:

Tracks:

Garmin Connect

Wikiloc

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